Invierno frio,
traido por inmensas tempestades,
sacuden mi cuerpo
mi corazon, mis huesos,
mi conciencia y hasta mi voz.
Las noches lunáticas y estrelladas
iluminan mis huellas dubitantes,
buscando aquel camino sin nombre
que intenta dejar atrás la incertidumbre,
solitario andar de mujer pequeña.
Un dia de bellezas desbordantes
enceguecen la claridad de la luna,
borran los caminos con leves soplidos
de alegrias pasajeras,
y la oscuridad me devora otra vez.
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