Una noche fria de domingo y otro otoño que así nos encuentra,
caminantes de la desierta ciudad
al compás esa extraña danza entre las hojas y viento.
Las calles silenciosas, sin testigos,
nos dan esa licencia que la luz del dia nos quita,
quizas el sol haya huido con la luna,
aprovechando la distracción de los que duermen.
Quizás esta noche huya contigo,
aprovechando la distracción de mi conciencia.
Quizás las horas sean más largas esta noche,
aprovechando la distracción de unos minutos
que quedaron congelados en un beso por aquella vereda
decorada en sombras de arboleda,
y como todas las noches
quizás duerma mostrando los dientes,
aprovechando la distracción de mis tristezas.
lunes, 14 de junio de 2010
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